Populista y xenófoba
Si no fuera porque son muy preocupantes los comentarios que vierte en temas tan delicados como, por ejemplo, la inmigración, habría que reconocer que Silvio Berlusconi entretiene a diario a la prensa suministrándole abundante pasto para que se haga eco de sus bufonadas y de las provocaciones hilarantes que lanza desde su retorno al poder. Con todo, por asombrosas que sean sus opiniones, éstas obedecen a una inteligente estrategia para vender populismo y optimismo, que tan buenos réditos le han dado en las pasadas elecciones, y seguir esquivando sus problemas judiciales, a pesar del evidente conflicto de interés que significa ser primer ministro y a la vez propietario de una cadena de televisión, periódicos, editoriales y otros instrumentos de comunicación. Ocurrió las dos veces anteriores que llegó al Palazzo Chigi en 1994 y 2001, y todo indica que tampoco ahora se pondrá fin al abuso. Porque, salvo llegar a ser elegido Papa, Berlusconi está hoy en disposición de aspirar a cualquier cosa y ampliar sus vastos tentáculos en el tejido social del país.
Informes precoces
El Gobierno catalán ha mostrado gran celeridad para hacer un acto de fe con dinero público. El Departamento de Salud de la Generalitat ha pagado, sin que obren aún en su poder, dos informes (42.000 euros) encargados a especialistas externos a la Administración. El pago de un tercer trabajo -esta vez en mano y encargado por el Departamento de Interior- bajo el sugerente enunciado de
China y la seguridad en Asia Oriental; análisis del papel de China en el orden regional en materia de seguridad, del que hoy informa este diario, ha venido a poner la guinda a este pastel de informes que empieza a tener un aspecto sospechoso.
La casilla de la fama
La juez ha desestimado la demanda presentada por Telma Ortiz contra una cincuentena de medios de comunicación que exigía medidas cautelares para los casos de acoso que se puedan presentar en el futuro. En las ocho páginas del auto, la magistrada viene a decir con prosa de juzgado que la proyección pública de una persona no es una casilla que se marca a voluntad, como los fines para el porcentaje del IRPF en la declaración de la renta. Si se pone la equis, es que se quiere ser famoso, y si no se pone, es que se prefiere el anonimato. Seguro que Telma Ortiz marcaría esta última casilla. Por eso no se comprende que se haya lanzado a una aventura judicial que más parece un instrumento de la primera. Porque la ruta emprendida por Telma Ortiz incluye todos los elementos de esos relatos de programa de sobremesa en los que la proyección pública de una persona se confunde con el derecho a convertirla en objeto de absurdos dimes y diretes.
¿Qué crisis?
Dice una paradoja que hay tres tipos fundamentales de economistas: los que saben contar y los que no. Solbes sabe contar y entiende que estamos ante una "desaceleración acelerada". Ha acertado al fin con el diagnóstico. Es de un rigor ambiguo, y atrapa los contornos borrosos de una realidad desacertada. En cuanto a la duración, también se puede decir con precisión indeterminada que se trata de un fenómeno transitorio pero no episódico, más bien superficial aunque con raíces profundas. Por supuesto, su naturaleza es de una volatilidad sumergida. Hay quien se indigna por el uso de eufemismos para maquillar la realidad. ¿Todavía existe la realidad? Uno de los humoristas
neocon que asesora a Bush manifestó a los ansiosos informadores de economía: "¿Quieren saber ustedes cuál es la verdadera realidad? Vayan entreteniéndose con ésta, mientras les preparamos otra". Cristóbal Montoro, portavoz de la oposición para asuntos económicos, no está conforme con la ya conocida como Paradoja de Solbes, inspirada en el estado de "contentamiento descontento" de Camões. A Montoro le hubiera gustado escuchar en labios gubernamentales la anhelada rendición: "¡Estamos en crisis, señores y señoras!". Montoro se equivoca. Tiene esa visión anticuada de cuando la palabra "crisis" gozaba de la buena reputación que produce el pánico. Descrita por el cauto vicepresidente, la crisis sonaría a una inevitable seducción primaveral, a la manera del verso de Salinas: "Amor. Amor. Catástrofe". El vocablo "crisis" forma parte de la vida cotidiana y que un gobernante como Solbes promulgue de forma solemne la instauración de la Crisis podría provocar un incontenible entusiasmo popular. Al fin y al cabo, venimos de una "crisis de crecimiento". Eso es lo nuestro. ¡En crisis y creciendo! Lo que de verdad acojona es desacelerar acelerando. Pasa una moto cabizbaja en la noche. Leo un
graffiti fresco: "Lo más caro es ser pobre". Ahí va el tercer economista.
Buen momento para rectificar
Su espontaneidad y frescura me sorprendieron gratamente. Marta tiene ocho años y es reflejo de lo que hoy es la sociedad española. Una sociedad que en su gran mayoría ha superado muchos debates en los últimos años. Una sociedad moderna, abierta, tolerante, respetuosa, comprometida, solidaria y sin ningún tipo de complejos.
La Justicia ante la nueva legislatura
En este inicio de legislatura sale a la palestra como uno de los temas prioritarios el de la Justicia, sin duda avivado por recientes y muy lamentables acontecimientos surgidos en su seno.
La encrucijada saharaui
El pueblo saharaui padece una situación dramática. Mientras una parte de su población permanece en el Sáhara Occidental con sus derechos fundamentales pisoteados cada día, la otra sobrevive en los campamentos de refugiados de Tinduf ante la pasividad de la comunidad internacional.
Microasignaturas
Una nueva amenaza se cierne sobre nuestro ya mermado Bachillerato de dos años. Son las microasignaturas de nombre rimbombante. Se trata de asignaturas de una hora, o a lo sumo de dos horas semanales. Es decir, entre una clase y la siguiente normalmente transcurre una semana, pero si hay una festividad o una actividad extraescolar, lo cual suele ser habitual, el intervalo entre clases se alarga a 15 días. Esto impide la enseñanza de contenidos complejos o de una programación coherente, de manera que la asignatura se limita a mostrar (más que a enseñar) aspectos puntuales, muchas veces inconexos entre sí y de manera superficial.
El Constitucional y la Ley de Violencia de Género
Que el Tribunal Constitucional haya decidido finalmente avalar la Ley de Violencia de Género me decepciona. Estoy completamente de acuerdo en que hay que combatir este tipo de violencia con energía y me parece muy lógico que se considere un agravante al abuso de una posición de superioridad. Lo que me resulta desconcertante es que, porque en la inmensa mayoría de los casos sea el varón el que goza de esta situación, se haya decidido que esto siempre tiene que ser así.
Las relaciones con Guinea
En noviembre de 2006 visitó España, a invitación del Gobierno español, el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, que acaba de "revalidar" el poder que ostenta desde un golpe de Estado en 1979, en unas elecciones legislativas y municipales fraudulentas, donde parece haber obtenido, según resultados provisionales, cerca del 100% de los votos.
Populismo y progreso
Además de inmensas dosis de sufrimiento, los totalitarismos del siglo pasado crearon en las democracias contemporáneas ciertos mecanismos inmunitarios contra esos brotes populistas que, con retóricas reaccionarias o revolucionarias, traen inmediatamente a la memoria la atmósfera grisácea de miseria moral engendrada por todo Estado sostenido sobre el terror. En cambio, no disponemos de una vacuna parecida contra otras formas de populismo igualmente letales para la democracia que, por no presentarse con la escenografía consagrada del absolutismo, no solamente ocultan su carácter demagógico, sino que se han hecho prácticamente con el monopolio de la idea espontánea de progreso político. Así, no pasa día sin que se nos advierta contra el indecente retraso que las instituciones públicas llevan con respecto al movimiento de cierta sustancia fulgurante, fluida, amorfa, cambiante y escurridiza como anguila conocida por el sobrenombre de "la sociedad".
Las ayudas a los constructores
Los constructores en bloque -nunca mejor dicho- acuden a Pedro Solbes al objeto de solicitar urgentes ayudas económicas para que el sector del ladrillo se pueda recuperar cuanto antes de la crisis que le afecta.
ERLICH
RAMÓN